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(del árabe hispánico almadrába, lugar donde se golpea o lucha).
Consiste en instalar un laberinto de redes en el paso de los atunes, (aprovechan la migración Atlántico - Mediterráneo
de los atunes desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mar Mediterráneo a su paso por el Estrecho de Gibraltar). Normalmente se sitúa cerca de la costa. Se utiliza desde la época de los romanos.
Entre los meses de Abril y Agosto tiene lugar el paso por el Estrecho de Gibraltar de las poblaciones de atunes (Thunus thynnus) que, tras haber permanecido durante el invierno en el Circulo Polar Ártico y en las costas noruegas, emprenden un largo viaje hacia el Mar Mediterráneo, donde las altas temperaturas, la elevada salinidad y las corrientes marinas facilitan la movilidad del esperma durante el proceso de fertilización de los huevos y por tanto favorecen la reproducción.
Durante este viaje marchan a la cabeza los ejemplares mayores, que llegan a alcanzar los 3 metros de longitud y más de 700 kilogramos de peso, y tras ellos vendrán individuos más jóvenes y de menores dimensiones. Para capturarlos aprovechando estos movimientos migratorios, tanto el de ida (temporada de derecho) como el de vuelta (temporada de revés) se instala la almadraba, que es un arte de pesca de los más antiguos de la historia de la humanidad.
Técnica:
Consiste en dos barcos y entre ellos una red somera en la que recogen los peces, atunes y otros que puedan caer. Gracias a que hasta que se suben al barco siguen vivos, en el acto se pueden seleccionar y descartar las piezas pequeñas o inútiles. Entre los barcos y sobre la red bajan los pescadores más experimentados que se dedican a seleccionar los atunes que pueden pesar unos 200 kilos.
La almadraba se sitúa aproximadamente a tres kilómetros de la costa y tiene 34 metros de fondo, presentando una complicada estructura formada por un gran esqueleto de cables sobre el que se asientan las redes, sujetas al fondo mediante plomos y cadenas y sostenidas por corchos o flotadores en la parte superior.
Puede dividirse en dos partes esenciales:
Técnica:
Consiste en una línea principal a la que se amarran muchos ramales dotados de un anzuelo cebado en el extremo libre.
Se utilizan líneas con longitud de unos 100 km. de largo o más, a las que se atan más de 20.000 anzuelos.
Dependiendo del tipo de palangre que se trate, boyas, flotadores con o sin pesos se usan para localizar la posición de la línea en el fondo marino, o a la profundidad requerida en zonas más profundas.
La línea principal del palangre consiste de un cabo o monofilamento, el largo del palangre puede variar desde unos cientos de metros a los 50-60 kilómetros. La cantidad de anzuelos colocados e izados cada día puede variar de entre los 20.000 a los 50.000. La distancia entre los anzuelos varía entre 1 y 50 metros. El anillo, los anzuelos y tipos de carnada varían también dependiendo de la especie que se desea capturar.
Tradicionalmente, el cebado de anzuelos ha sido hecho manualmente, usándose cajas y cubas para almacenar el palangre antes de colocarlo en el mar. Actualmente, para la pesca en mar abierto se han automatizado en gran medida el cebado, calado y recogida de palangres.
Funcionamiento: Existen cuatro formas básicas de instalar una línea.
Técnica:
Consiste en 2 o 3 capas de tela, la interior con amaño de malla inferior al de las telas exteriores. En la parte superior se le adiciona flotabilidad, mientras que en la parte inferior se le ponen pesos, para mantenerla relativamente vertical. La desventaja que presenta este arte es la dificultad para sacar los ejemplares capturados y la complejidad para su reparación.
Usualmente se utilizan flotadores pequeños y sólidos hechos de plásticos y con forma cilíndrica o de huevo. Es bastante común que los flotadores se hagan a partir de pedazos de flotadores utilizados en el cerco con jareta. Los flotadores son amarrados a la línea superior y cabos con alma de acero o emplomados son puestos en la línea inferior. La red esta hecha de nylon multi-filament. Este último material es de uso más común y permite mantener baja la visibilidad del arte de pesca.
La mayoría de las redes de trasmallo son operadas a mano. Embarcaciones mejor equipadas utilizan rolete a popa para calar la red.
En la captura de peces con este arte, los ejemplares pasan a través de las mallas de uno de los paños exteriores y chocan con el paño interior, al empujarlo se introducen por las mallas del paño opuesto, dando lugar a la formación de un pequeño embolsamiento del que no pueden liberarse.
Qué pesca:
Con este tipo de arte se pueden capturar una variedad de especies, sin embargo, se utiliza habitualmente para la captura de Róbalo, Corvina, Lisa, Merluza y Brótula.
Datos curiosos:
Técnica:
Es un arte de captura en marcha al enmalle, es decir el pescado queda en la red al navegar entre aguas. Su longitud varía en proporción con la capacidad del barco y su altura apenas supera los tres metros.
Los lances de pesca comienzan de madrugada hasta las dos de la tarde.
Hay que observar que es un arte de pesca que se utiliza durante el otoño e invierno principalmente y se realiza un poco más alejado de la costa que otras artes porque necesita zonas de mayor profundidad para obtener buenas capturas.
El largado de las redes se realiza por popa del barco y el izado por el costado de proa, desenmallando las capturas en ese preciso instante, colocando las mismas sobre cajas con hielo abundante para garantizar su frescura y calidad.
Qué pesca:
Se capturan peces bentónicos y pelágicos entre ellos la pescadilla, las fanecas y algún pez de fondo.
Técnica:
Este arte de pesca no hace distinción entre especies y, como resultado, se capturan todo tipo de animales marinos. También se dañan de forma irreversible los fondos sobre los que se arrastra la red.
Dónde se emplea:
Caladero del Cantábrico y Noroeste
Qué pesca:
Bonito y Merluza. El bonito capturado de este modo resulta también de menor calidad, ya que ha sido dañado por las mallas de la red en que ha caído.
Datos curiosos:
Técnica:
Los corrales están formados por zonas cerradas por muros de piedras situados en la costa y eran utilizados para capturar el pescado al quedarse encerrado en las bajamares. Son recintos cercados por un muro de contorno redondeado, de piedras porosas de construcción artesanal, distribuidos a lo largo de nuestro litoral. Las piedras están unidas por concreciones marinas, ostiones (tipo de ostra) y algas que actúan como cemento natural.
Conforme nos alejamos de la orilla, el muro de piedra aumenta de altura, llegando a alcanzar los 2 metros en la parte externa y una anchura que varía de 1 a 2 metros. En el frente y los laterales hay caños o bocas protegidas por una rejilla de palo o hierro cuya misión es retener los peces que entran con la pleamar.
Hoy en día, y desde hace ya años, cuando tiene lugar la bajamar se realiza el marisqueo o arte de pesca dentro del corral, descubriéndose los peces bajo los jarifes, que son grandes piedras planas sostenidas con piélagos o calzos, lugar donde se refugia el pescado.
La principal figura del marisqueo es el cataor, o persona encargada del mantenimiento de la estructura de los corrales. Los utensilios usados son tales como: el sable, tridente, tarralla o red manual de plomos, el ceroncillo o cesto de esparto para guardar lo capturado.
Dónde se emplea:
El nombre y la localización de los corrales es la siguiente: Corrales de Montijo, en la zona del mismo nombre entre Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, los de La Longueran en la Playa del Muelle, los de Trapillo, Cabito y Nuevo, en la Playa de las Canteras y los de Mariño, Canaleta del Diablo, Chico y Hondo entre las playas de Camarón y las Tres Piedras.
Qué pesca:
En cuanto a la fauna podemos encontrar moluscos: lapas, burgaos, almejas, ostiones, crustáceos: cangrejos de pelo, camarones y otros tales como el erizo, ortiguilla o anémonas de mar, pepinos de mar, blénidos o góbidos conocidos popularmente como sapitos o curros.
También podemos encontrar especies de peces que utilizan el corral para alimentarse, con la subida de la marea, y como zona de cría y engorde de sus alevines. Destacan los boquerones, sardinas, bailas, lubinas, sargos, mojarras, lisas y lenguados. También entran con la pleamar las sepias o chocos.
Datos curiosos:
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